
Estrenamos blog y no se nos ocurre nada mejor para esta inauguración que charlar con una de esas bandas que pueden presumir de tener un buen directo. Hablar con The Kleejoss Band es adentrarse en la cruda realidad de la música independiente española, pero también en la pasión inquebrantable de quienes han convertido el escenario en su segunda casa. Con más de una década a las espaldas, ocho discos publicados y un público fiel que los ha sostenido a contracorriente, el ahora trío formado por Joss, Luis y Nacho sigue demostrando que el rock de garaje no necesita grandes etiquetas para sobrevivir. En estas semanas, además, han estado inmersos en la grabación de su próximo LP, un trabajo que verá la luz en fechas próximas y que promete consolidar la evolución sonora de una banda que nunca ha dejado de picar piedra.
Este año habéis girado celebrando una década sobre los escenarios. ¿Cómo resumiríais estos años de trayectoria?
En realidad ya van doce años. Lo resumiríamos como algo muy intenso; no solemos mirar atrás por nostalgia porque siempre tenemos la vista puesta en el futuro, pero al hacer balance impresiona ver ocho discos a las espaldas y tantas giras por el país. Ha sido un camino divertido, a veces duro, pero siempre ilusionante. Lo mejor ha sido ver que, aunque no tenemos un éxito masivo, contamos con un público tremendamente fiel que sostiene al grupo. Sin ellos, seguramente habríamos cerrado el chiringuito hace tiempo.
Vuestros discos muestran una evolución clara. ¿Cómo ha sido vuestro crecimiento artístico y qué influencias os han marcado?
Al principio todo estaba muy centralizado en nosotros dos, pero ahora el proceso es mucho más participativo como trío. Hemos ganado libertad creativa; antes nos aferrábamos más a los géneros, como el rock sureño, porque eso te da la seguridad de saber que no te equivocas. Ahora buscamos sorprendernos a nosotros mismos para no aburrirnos. Al final, aunque busquemos referencias, acabamos sonando a nosotros. Intentamos que las canciones funcionen rápido; si una idea no fluye de forma directa, preferimos abandonarla porque la música es infinita y ya vendrá otra mejor.
Sobre el proceso de grabación, ¿cómo evitáis perder la frescura en el estudio?
Somos de la filosofía de las primeras tomas para no perder la emoción de la improvisación. Muchos productores advierten sobre el peligro de las «demos» demasiado pulidas, porque acabas persiguiendo ese sonido y pierdes la frescura en el estudio. Nuestras maquetas suelen ser grabaciones de móvil en el local; así, cuando llegamos a grabar, aún tenemos margen para sorprendernos y añadir arreglos sobre la marcha.
Tras girar por toda España, ¿qué momentos consideráis puntos de inflexión para la banda?
Hubo tres momentos clave: la entrada de Nacho y Andrés, que nos dio estabilidad; el paso al castellano con el disco Maleza; y el momento actual. Pasar de ser cuatro a tres nos obliga a ser más eficaces y nos ha unido más ante la adversidad. Estamos explorando nuevas posibilidades, como introducir teclados, lo que nos da una sonoridad distinta y nos obliga a sacar el máximo partido a los pocos elementos que tenemos.
¿Qué diferencias veis entre la escena musical de 2014 y la actual?
¡Uf, muchísimas!. Ahora es mucho más complicado tocar en directo. Antes llamabas a una sala, pedías fecha y era todo más sencillo; ahora todo está profesionalizado y burocratizado. Entre facturas, tiqueteras y altas de músicos, puedes estar en menos 700 euros antes siquiera de arrancar la furgoneta. Además, el fenómeno de los festivales ha masificado el formato pero ha «matado» el circuito de salas; la gente prefiere el atracón de un fin de semana que ir regularmente a los clubes.

¿Qué retos habéis superado como banda independiente?
Ser independientes significa gestionar cada paso: desde el diseño gráfico y la composición hasta pagar las grabaciones, pelearse con las fábricas de discos y llevar las redes sociales. Es un trabajo 100% de militancia y artesano. Es un esfuerzo titánico que a veces cansa, pero seguimos picando piedra porque es lo que nos gusta.
¿Qué significa para vosotros el directo y cómo preparáis vuestros shows?
El directo es «la salsa de los caracoles», lo mejor de todo esto. Últimamente disfrutamos mucho de la frescura de no llevarlo todo medido; a veces escribimos el setlist cinco minutos antes de subir al escenario. Tener mucho repertorio nos permite leer la sala y cambiar de planes sobre la marcha según lo que pida el cuerpo o el público. Para nosotros, el respeto al público es fundamental: hay que ser profesionales y «disfrutones» a la vez.
¿Habéis notado cambios en los hábitos de asistencia del público?
Sí, tras la pandemia el público se ha vuelto más conservador. Antes la gente iba a las salas «a ver qué había», confiando en el criterio del programador. Ahora investigan mucho en Spotify antes de decidirse; no quieren arriesgar su tiempo ni su dinero. Eso hace que se pierdan sorpresas increíbles, porque un disco no siempre refleja la fiesta que puede ser un directo.
¿Cuál es vuestra estrategia para cerrar fechas y mantener un calendario constante?
Es una mezcla de gestión propia y colaboración con promotores que ya cuentan con nosotros. La clave es currar mucho y darlo todo, aunque haya quince personas en la sala como si hubiera ciento cincuenta. Tenemos una filosofía clara: no hacer «chapuzas» a lo Manolo y Benito. Queremos que, cuando acabemos una faena, el dueño de la sala diga «estos lo hacen bien, que vuelvan».
¿Cómo influye vuestra cercanía con el público en vuestro éxito?
Somos una banda que cumple y que en el escenario lo da todo, y eso se agradece. Al final, ver a una banda en una sala pequeña es una experiencia «gourmet» o «delicatessen». Puedes ver al músico a un palmo de tu cara y luego tomarte una cerveza con él. Esa cercanía y honestidad es parte de nuestro secreto para que esto siga funcionando después de tantos años.
Por último, ¿A qué banda os gustaría ceder el testigo para la próxima entrega de las entrevistas de Muziko?
Le pasamos el testigo a Jodie Cash. Una solista con un talento increíble para interpretar el country, el rock & roll y la música de raíces americanas. Queremos mucho a Jodie y a Toni, todo un ejemplo de perseverancia, ilusión, pasión y amor a la música. Eso es lo que nos une, y lo que une la música, ¡que no lo separe nadie!
Un futuro que suena a teclados y a sala llena
The Kleejoss Band encarna esa rara virtud de quienes han aprendido a disfrutar el camino sin perder de vista el horizonte. De las grabaciones de móvil en el local de ensayo a las primeras tomas en estudio, del rock sureño a la exploración de nuevas texturas con teclados, la trayectoria de Joss, Luis y Nacho es un manual de supervivencia para cualquier banda independiente. Con un nuevo LP ya en proceso de grabación y a punto de salir, el trío afronta su próxima etapa con la misma filosofía de siempre: darlo todo sobre el escenario, respetar a quien paga por verlos, y seguir demostrando que, en una sala pequeña con cerveza de por medio, la música sigue siendo una experiencia genuinamente humana. Viva la Kleejoss Band y viva la música.
Contrata a The Kleejoss band para tus eventos
